lunes, 16 de marzo de 2009

La Elección de los medios de enseñanza


El valor de todos los procedimientos didácticos depende, en gran medida, de la elección de los medios adecuados, ya que pueden considerarse como las herramientas para la enseñanza.
Medios didácticos son todos los objetos que el maestro o los alumnos utilizan para su trabajo, sea que se elijan entre los existentes, que se confeccionen a propósito, que se traigan de afuera o se busquen en su lugar.
Pueden servir como medios de enseñanza: plantas, animales, cuadros, libros, mapas, bosquejos, tablas, películas, diagramas, laminas, tiras de lecturas, ábacos, juegos de calculo(domino, loterías, memoramas), mapamundis, problemas, juegos de preguntas y respuestas, materias primas, plastilina, etc.
Los medios didácticos se dividen en medios de enseñanza (medios de exposición) y medios de estudio (medios de trabajo), según que estén destinados para el maestro o para el alumno. Los medios de estudio se subdividen en medios de autoenseñanza y medios de ejercitación, según que sirvan a la elaboración autodidáctica de un nuevo tema o a la ejercitación en lo que ya sabe. El resultado de cada clase dependerá en gran parte de la selección adecuada de los medios didácticos y al elegirlos es preciso tener en cuenta:
El tema, El método y el nivel evolutivo psicológico de los alumnos.

Tema: Hay que resistirse a la tentación de utilizar medios inadecuados. Si no pueden adaptarse a las exigencias del tema, mejor será prescindir completamente de ellos.
Es preciso ver la misión realmente urgente de educar a los alumnos para el manejo adecuado de los medios didácticos y una actitud critica frente a ellos, si se quiere evitar que sean arrastrados por la resaca de cualquier estímulo o expresión que se ofrezca.

El método de enseñanza: algunos medios, por ejemplo, fotos recortadas de revistas, se presentan muy bien para el modo diferencial o individual pero, por su tamaño, tienen que fallar si se utilizan para la enseñanza frontal. Otros son adecuados para el modo de presentar (por ejemplo, ciertos diagramas), pero no pueden emplearse para la autoenseñanza por que requieren detalladas explicaciones del maestro. Luego, al elegir los medios didácticos siempre hay que considerar si son útiles y suficientes para el método previsto. Respecto a los medios de autoformación cabe señalar especialmente que la mera independencia no es suficiente. Como medios de autoenseñanza pueden servir únicamente aquellos que conducen a un enfrentamiento adecuado con el tema. El empleo de los medios de autoenseñanza requiere, por lo general, instrucciones dadas verbalmente o por escrito. El valor de tales medios depende en gran medida de la precisión de las instrucciones dadas.

Nivel psíquico de los alumnos: conviene complementar un medio didáctico con otros. Por una parte. Lo percibido a través de varios sentidos suele retenerse mejor que lo captado solo óptica o acústicamente: por otra parte es preciso ofrecer algo para cada uno de los distintos tipos perceptivos de la clase, tanto visual y auditivo como el táctil o el motor. Un maestro que eligiera los medios didácticos de acuerdo a su propio tipo. Por ejemplo el visual, fácilmente dejará insatisfechos a los niños que por su peculiaridad perciben mas intensamente con el oído o mediante la ejecución de desarrollos cinéticos. Tampoco debe de desconocerse la importancia de la intuición interior, aparte de la visión exterior, para el proceso formativo; un exagerado empleo de ilustraciones o películas puede hacer atrofiar la actividad de la imaginación.

Es importante emplear los medios elegidos en un momento apropiado. Pero también seria un error tratar de introducir normas fijas acerca del momento de la utilización de esos medios. No se debe permitir que la irreflexión, la expectativa o la curiosidad acerca de la reacción de la clase seduzcan a uno a empelar los medios de enseñanza antes de tiempo.
Como condición previa para la eficiente utilización de los medios, el maestro debe familiarizarse con las colecciones del colegio; cabe señalar especialmente las tantas veces inutilizados tesoros de los gabinetes, bibliotecas, colecciones de monografías y medios de trabajo.
Se entiende que el empleo adecuado de los medios didácticos presupone que el maestro se haya informado previamente acerca de ellos.
Acertadamente preparados y elegidos, los medios didácticos constituyen un fundamento esencial para un estudio placentero y fecundo. Por supuesto que sólo si dichos medios didácticos posibilitan o fomentan un enfrentamiento intenso con el objeto son mas que un mero adorno.